La Historia de Santa Bernardita

Su llegada a este mundo sucede en un lugar de Francia, se dice que vivía a lado de su familia, su madre venía de una familia acomodada para la cual su padre trabajaba como molinero.

Aunque todos la conocían como Bernardita su verdadero nombre con el cual fue bautizada era Marie Bernard.

Las apariciones que presenció Bernardita, tuvieron lugar cuando ya no tenían una posición económica favorable, vivían en una ex cárcel, para ser exactos en un espacio que era calabozo. Una muy interesante vida la de Bernardita, acompáñanos a conocerla.

Biografía de Santa Bernardita

Santa Bernardita
Santa Bernardita

Lourdes, así se llama el pueblo donde nació Bernardita un 7 de enero del año 1844, ubicada en las montañas hermosas de los pirineos franceses, cuando la bautizaron le dieron el nombre de Marie Bernard, más desde siempre fue conocida como Bernardette, que era su nombre en diminutivo.

Su padre, de nombre Francisco y su madre Luisa Casterot, honestos, pero con muy poca suerte para los negocios, entraron en una etapa de crisis económica en un determinado tiempo. Claro que Bernardita, no sufrió siempre la pobreza, pues cuando nació había recursos porque incluso contrataron una nodriza para ella, la cual la alimento por 15 meses.

Como era costumbre en aquellos tiempos, la familia de la nodriza y la de Bernardita se hicieron muy unidos, de tal manera que cuando la familia de Bernardita cae en extrema pobreza, Marie Avarant, cómo se llamaba la nodriza, les pido a sus padres que le permitieran quedarse con ella.

Marie Avarant, dijo a sus padres que la necesitaba para que le ayude a cuidar a otros niños, pero la realidad es que la necesitaba para que fuera pastor de sus ovejas. Entonces se volvió pastora, pero sin paga alguna.

Una de las promesas que le hicieron a Bernardita al irse a Bartres, fue que podría prepararse para recibir la primera comunión, ya que a sus 14 años de edad era la única niña en su poblado que no la había tomado.

Sin embargo, la promesa no fue cumplida, pues al ver que se esmeraba por hacer bien su trabajo, era obligada a trabajar mucho más tiempo del que debía y no tenía tiempo para ir a las clases de catecismo, algo que la hacía sufrir de verdad.

Según se dice, Bernardita no tenía muy buena memoria, pero ponía mucha atención en lo que le decían y sobre todo tratándose de las clases del catecismo, que parecía era lo único que la motivaba en la vida, pues estaba llena de grandes virtudes cristianas como la amabilidad, la bondad, la caridad, etcétera.

Fue de Jean Barbet de quien recibió sus clases de catecismo y al conocerla tenía su propia apreciación de la pequeña, él decía que Bernardita, parecía una flor que despedía un perfume divino y la comparaba con los niños de Salette (unos niños a los que se les apareció la Virgen).

A pesar de ser una niña que carecía de estudios, no sabía leer ni escribir bien, que además era bastante enfermiza, el padre Jean Barbet pudo ver en ella una personalidad sencilla y piadosa. Una ocasión dijo… <<Cuando nuestra Virgen Santísima quiere aparecer aquí en la tierra, ella elige niñas como esta>>.

Se puede decir que esas palabras fueron una profecía, pues al poco tiempo suceden las apariciones de la Virgen muy cerca de Lourdes, poblado donde vivía Bernardita.

Viendo que no le permitían seguir sus estudios de catecismo pidió a Marie Avarant que le permitiera regresar a Lourdes y ahí pidió a sus padres que le permitieran estudiar el catecismo a lo cual sus padres accedieron, el 28 de enero de 1859, 14 días más se describe la aparición de la Virgen.

Después de la primera aparición de la Virgen a Bernardita, se le presenta por 17 veces más en donde nuestra Virgen Santísima le dijo… <<No te haré feliz en esta vida, pero sí lo serán en la otra>>.

Y tal como fue, pues la pobre niña estuvo enferma constantemente, sufrió muchas penas y muchas humillaciones, pero no se daba por vencida ante todo esto, más bien, con todo lo que sucedía estaba llenando su vida de gracia, ganando el premio mayor de ir al cielo.

Ya más grande, solicitó unirse a la Comunidad de Hijas de la Caridad, su admisión fue demorada porque era bastante enfermiza, pero al final obtuvo luz verde, pero al paso de sólo cuatro meses un ataque de asma casi la lleva a la tumba, por tanto, se apresuraron a recibir sus votos religiosos, sin embargo, pronto se curó.

Dentro de la comunidad, fue enfermera, sacristana, hacía todo lo que fuera necesario para ayudar a que todo marchase en forma, de pronto le surge una enfermedad que era dolorosa, y cuando sentía que no podía más le pedía al Señor que la llenara de valor y fuerza para con paciencia aguantar esa enfermedad.

Fueron 15 años los que vivió religiosamente, los primeros seis años sufrió la indiferencia de las madres superioras, los años restantes fueron llenos de sufrimiento también a causa de sus enfermedades (tuberculosis y asma).

No se diga del invierno que era la época que más hacía sufrir a Bernardita, pues las bajas temperaturas le hacían sentir que se ahogaba y el sufrimiento era constante.

Bernardita había sido privada de hablar sobre las apariciones de la Virgen, solo hablo de ello la primera vez que entro a la comunidad, pero después fue un tema prohibido y tuvo que acatar esa orden consciente de que era un sacrificio que sin duda alguna valdría la pena.

Cuando estaba a punto de morir, recibió la visita de un obispo que se dirigía a Roma, y pidió a Bernardita que escribiera al Santo Padre una carta en donde le solicitara una bendición y que él la llevaría en persona.

Bernardita, escribió entonces… <<Santo Padre… disculpe mi atrevimiento, yo una hermanita pobre se atreve a escribirle, pero el Señor Obispo me ha sugerido que lo haga, le pido una especial bendición para esta pobre enferma>>, cuando el Obispo regresa, la visita y le entrega la bendición que el Papa le envió con especial atención, la cual venía un crucifijo de plata, regalo del Santo Pontífice.

En 1879 un 16 de abril, emocionada exclama… <<Vi la Virgen, Sí, la vi, ¡era Hermosa!>>, pasaron unos momentos de silencio completo y volvió a exclamar… <<Ruega Señora por esta pobre pecadora>> y con sus manos sujetando el crucifijo en su pecho, murió. Con apenas 35 años de edad.

Los funerales de Bernardita se vieron envueltos de una gran muchedumbre, entonces se empezaron a divulgar milagros a través de su intercesión a Dios para las personas que se lo pedían.

En 1933, el 8 de diciembre el Papa Pío XI, la declaró santa, el día de Santa Bernardita es el 16 de abril de cada año en la iglesia católica.

Milagros de Santa Bernardita

Son cientos de milagros que los creyentes en ella aseguran haber recibido, pero describiremos los que más resalto han tenido, el del hombre que recupera la vista y el de un pequeño que parecía ya haber muerto.

EL Milagro De Bourriette

Vivía en Lourdes y a causa de una explosión en una mina, se lastimó severamente el ojo izquierdo, un hombre cristiano, honesto, un día mandó a su hija por agua a la fuente de Lourdes donde se sabe que la Virgen se apareció en tiempos de Bernardita pequeña, y se puso a orar con gran fervor y frotando su ojo con esa agua.

De pronto, lanzó gritos de alegría, porque podía ver con ese ojo, decía que la visión no era completamente clara, pero veía la luz nuevamente, siguió lavando con el agua su ojo y pronto la claridad era absoluta.

Fue revisado por los médicos quienes le habían dicho que no volvería a ver con él, y no tuvieron respuesta científica alguna. Milagro, eso era lo que sucedía pues a pesar de las cicatrices del ojo, la vista le había sido devuelta.

El Milagro de Justino

Antes de que Bernardita asistiera a la gruta, como era costumbre asistió a la Santa Misa, después de que la Virgen se le apareciera, la pequeña quedó llena de tristeza porque no sabía si la volvería a ver.

Entonces, la virgen le hizo saber a través del siguiente milagro que siempre estaría presente en su vida, y sucedió otro milagro.

Justino, un pequeño de 2 añitos, estaba agonizando, pues desde su nacimiento sufría de fiebres que de a poco iban quebrantando su salud. Los padres al creerlo muerto, ese día desesperados lo llevaron a la fuente, no había señales de vida del niño.

Entonces la madre lo sumerge en el agua y estuvo así por casi 15 minutos, de momento no se veía mejora alguna, pero al llegar a casa, la madre vio que el niño respiraba con normalidad. A la mañana siguiente, despertó Justino con un nuevo brillo en sus ojos, diciendo que tenía hambre y se le veía fuerte.

Ningún médico pudo explicar de forma científica este suceso porque claro se trata de algo divino, un milagro.

Santa Bernardita Cuerpo Incorrupto

Como hemos mencionado Bernardita murió en el año 1879, pero en el año 1909 hicieron una exhumación de su cuerpo, en donde claramente se presentaba otro milagro, pues a pesar de que había mucha humedad en la tumba y alcanzó a humedecer el hábito, su cuerpo estaba intacto.

Su tono de piel estaba normal, su boca que ligeramente abierta estaba, dejaba ver que sus dientes estaban aún en su lugar. Más corrosión presentaba su rosario, pero sus manos en cambio estaban perfectas.

Su cuerpo fue lavado por las hermanas que después lo vistieron para ponerlo en un cofre sellado.

Cuando se da la segunda exhumación era ya el año 1919, y para sorpresa de todos, no había pruebas de una descomposición mayor, sólo sus manos y caras se notaban decoloradas, quizá por el lavado que hicieron en la anterior exhumación.

Se pidió a un artesano que hiciera una máscara que cubriría sus manos y cara, para evitar que se tornara en un color negruzco que daría una mala apariencia de la Hermana.

Para el año 1925 se realiza la siguiente y última exhumación de su cuerpo, ahí se colocan las máscaras y es colocada en un relicario de cristal, en donde hasta la fecha permanece.

En la última exhumación, su cuerpo fue revisado por un médico, el cual declaró que el cuerpo estaba completamente intacto.

Sin duda lo más impactante de Santa Bernardita.

Oración a Santa Bernardita Patrona de lo Imposible

<<Bienaventurada Bernardita, Acuérdate de lo que te dijo la Virgen en la Gruta, <<ruega por los pecadores>>, para que conviertan y hagan penitencia.

Ruega por mí, pecador, para que sean perdonados por Dios mis pecados.

Ruega por mí, a María Inmaculada, te concederá cuanto le pidas en eso confío, porque en la Gruta de Lourdes fuiste su confidente.

Así como te prometió <<Te haré feliz en la otra vida>>, concederá que lleves felicidad a los que fielmente acuden a ti.

Acudo humildemente a ti, te suplico no me dejes ni abandones, hasta que me veas contigo en el cielo.

Amén.>>

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