La Historia de San Ramón Nonato


De origen español este Santo es descendiente de las familias nobles Fox y Cárdenas, la forma en que vio la luz del día y de la que forma parte de este mundo fue milagrosa.

Resulta que Ramón fue extraído del vientre de su mamá cuando ésta ya había fallecido y es por eso que recibe el sobrenombre de nonato que significa no nacido.

Es por razones de la manera en que vino al mundo y la forma en que dirigió su vida dentro de la santidad que hoy en día las mujeres embarazadas en situaciones desesperantes recurren a él para solicitar un milagro.

¿Quién es San Ramón Nonato?

San Ramón Nonato
San Ramón Nonato

Al nacimiento de Ramón, su padre ya estaba pensando en cómo tenía que ser su vida y desde luego según lo que él pensaba estaba bien para el muchacho e incluso para él mismo.

Aunque los padres siempre piensan en hacer un bien, no siempre resultan las cosas como ellos quieren, es cuando comprendemos que nuestros planes no son los planes de Dios.

Resultó entonces que Ramón fue enviado por su padre a Barcelona con la idea de que estudiara haciendo carrera y amistad con las personas de alta sociedad para que en un futuro fuera además de su orgullo su sostén.

Pero Ramón al parecer no pensaba igual que su padre y aunque si estaba dedicado al estudio, no se rodeaba de gente rica sino más bien de personas necesitadas.

Cuando su padre se entera de su proceder, lo hace regresar a Portell, en donde lo puso al cuidado de unas ovejas. Ramón hizo de inmediato amistad con otros pastores, y como dicen por ahí, el diablo siempre anda suelto, de pronto alguien lo acusó con su amo de que Ramón abandonaba siempre el rebaño.

Enojado el amo fue en persona a averiguar lo que estaba pasando y efectivamente así era. Ramón se retiraba del rebaño para un paraje solitario en donde se arrodillaba y oraba.

El amo vio con sorpresa que un joven de buena apariencia y con alas, se hacía cargo de su rebaño y se encargaba de alimentarlo en los más verdes pastos, eran incluso las ovejas que mejor leche daban y más lana tenían.

De manera que el amo olvidó el coraje y lo transformó en respeto y admiración.

Fue en ese tiempo que Ramón se entregó en total servicio a la Virgen María, sucedió que un día mientras cuidaba el rebaño, habló con ella y le dijo… <<Madre, tu sabes que yo no he podido conocer a mi madre, pero te conozco a ti y te amo, ¿No querrás ser quien supla a mi madre de la tierra?, la Virgen María respondió a su pregunta de la siguiente manera… <<Sí, sí hijo mío, con gusto acepto ser tu madre>>.

Un día Ramón escuchó que en Barcelona había un joven de nombre Pedro Nolasco, el cual intentaba fundar una Orden para la salvación de los pobres prisioneros, que habían caído en manos de los sarracenos y llevados a las mazmorras de África.

Entonces partió a Barcelona para encontrarse con él y ponerse a su servicio y someterse a su dirección espiritual.

Así, es que inicio su vida en camino de Dios, realizando obras de caridad por todas las calles de Barcelona, en las casas particulares, pero, sobre todo, con los enfermos del hospital de Santa Eulalia.

Se ganó el respeto de todos pues era un hombre de una caridad inquebrantable, apasionado de las letras y sabía aprovecharlas, llevaba el evangelio de pueblo en pueblo, los pobres le adoraban y quien lo conocía deseaba seguir sus huellas.

Llegaría el momento clave donde se mostró como un héroe al intercambiarse por un cautivo y así llegó a las prisiones de Argel. Tuvo fuertes sufrimientos a causa del amor a Jesús y del prójimo, era un predicador incansable y hablaba con tanto fervor de Jesús que, los moros para evitarlo le colocaron un candado en la boca.

Fue premiado por tal situación por el Papa quien lo hizo cardenal de la iglesia, pero Ramón no sintió orgullo por eso.

Así en 1240, Ramón partía a la eternidad enamorado de Jesús Eucaristía y de la Virgen María.

San Ramón Nonato Milagros

Es el Santo de las mujeres embarazadas, dado a la forma en la que él mismo vino al mundo, pero también hay personas que lo conocen como el santo para detener los chismes, dado el episodio que sufrió cuando estaba en prisión.

Son muchos los milagros que se le atribuyen a Ramón Nonato antes y después de ser santo, conozcamos algunos de ellos.

1.- Milagro a Daniela María

Cuenta su padre el Sr. Luis Guillermo Lizano Arias, que su propia hija es un milagro por la intercesión de Ramón Nonato, él y su mujer había intentado ser padres en dos ocasiones anteriores y ninguno de ellos se había logrado.

Llegó el momento en que los médicos dijeron a los esposos que no podrían ser padres porque su mujer no podía quedar embarazada. Pidieron a San Ramón Nonato y a la Virgen de la Buena Esperanza y sucedió el milagro.

La esposa quedó embarazada y no solo eso, sino que llegó a término y vivió. Después de que los estudios clínicos dijeran todo lo contrario.

2.- Milagro de Eligia Jiménez

La mujer de 45 años, había hecho todo lo posible por quedar embarazada, hizo cuanto tratamiento le ofrecieron los médicos y definitivamente no había nada terrenal que la hiciera embarazar.

Un día, cansada de tantos intentos, se acercó a Dios, y prometió que dejaría todo tratamiento, que no se sometería a ninguno otro.

Entonces le hicieron la novena de Ramón Nonato y poco tiempo después quedó de embarazo.

La mayoría de sus milagros están relacionados con las mujeres embarazadas, sobre todo aquellas que tienen trabajos de parto con dificultades, rezar en el momento en que el personal médico tiene que lidiar con situaciones de riesgo de la vida tanto de la madre como del bebé.

También hay quienes le piden cuando están siendo objetos de calumnias, acusaciones sin bases y falsos testimonios.

Novena a San Ramón Nonato para quedar Embarazada

Día 1

Señor y Dios Mío, te doy las gracias infinitas por los favores que hiciste al glorioso San Ramón Nonato, que por sus méritos te suplico humildemente, que, así como fuiste tan liberal con el glorioso santo cardenal, lo seas ahora conmigo, concédeme la petición que hago en esta novena, para más estar a tu servicio y amarte. Amén.

Oración final:

Oh, glorioso San Ramón Nonato, de corazón me da gusto de que la majestad soberana de Dios, te haya hecho grande Santo, adornando con prerrogativas y mercedes, de todas las cuales doy a la Santísima Trinidad, infinitas gracias y a ti Santo Mío mil felicitaciones.

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Por la sangre y por los favores que derramaron tus santos labios con el martirio del candado, te suplico de forma humilde que intercedas por mí ante la providencia por el aumento de la fe católica, la extracción de las herejías, la calma de los reinos cristianos, el cambio de los fieles y la libertad de los prisioneros.

Te pido también, Santo Mío, intercedas por mí, para que así como perseveraste por horas vivo en el cuerpo de tu madre fallecida, mi alma persevere en la vida de la gracia, dentro de la prisión de este cuerpo corruptible y salga de él a su tiempo en paz, para adorar a Dios en compañía de todos sus ángeles y santos, por toda la eternidad, y para así conseguir te suplico me hagas el favor que ahora voy a pedir.

(haces tu petición)

Padre mío, Confío en que así lo hagas, pues, dicen de ti que alcanza de Dios todo cuanto piden tus devotos, por aflicción, pero si ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma que tarde el favor, o no consiga la gracia que he pedido, alcánzame, Santo mío, resignación en la voluntad de Dios, para que mi alma esté en paz, mientras el Señor me conserve la vida y después, a través de una muerte dichosa pueda gozar de las delicias eternas. Amén.

Día 2

Jesús mío, redentor, te doy las gracias por todos los trabajos que tu infinita humanidad otorgó al glorioso San Ramón Nonato. En tu siervo San Ramón, obraste tantas maravillas, que son motivo para pedirle su intercesión, para que tú, Dios mío, por sus ruegos y merecimientos mi petición cumplas para honra y gloria tuya, espero Jesús de mi alma, que a quienes se refugian en tan grande santo, hayas auxiliado en sus peticiones, y me auxilies también a mí. Amén.

(oración final)

Día 3

Oh, Reina mía, Madre de los necesitados y afligidos. A ti llego como hijo no merecedor de tan grande Madre, para darte mil veces las gracias, de tantos grandes favores con que favoreciste a tu siervo San Ramón Nonato, de cuya intercesión me valgo en esta hora, para en esta novena obtener el favor que pido. Confío que tú, soberana Reina, así como no le negaste cosa al glorioso Santo de cuanto te pidió en la tierra, no le niegues ahora tú intercesión para con tu Santísimo hijo Jesús, a fin de que me conceda la gracia que deseo, para gloria tuya, y de tu Unigénito Hijo y bien de mi alma. Amén.

(oración final)

Día 4

Dios y Señor mío, yo te ofrezco los méritos de la santa obediencia de tú grande siervo el glorioso Cardenal San Ramón Nonato, y te suplico que por ellos me concedas una perfecta y total obediencia, con la cual obedezca yo en todo y por todo a tus divinas inspiraciones, a los preceptos de la Santa Iglesia, y en particular te ruego que, por los mismos merecimientos me otorgues la petición que por mano del glorioso Santo te ofrezco. Amén.

(oración final)

Día 5

Señor y Dios mío, me postro delante tuyo, y te presento la santa y suma pobreza con que vivió San Ramón Nonato, con todo mi corazón te suplico, por los merecimientos que adquirió tu Santo con el ejercicio de tan grande virtud, purifiques mi corazón, dándome una verdadera pobreza y desnudez en espíritu, para que esté mi alma totalmente despegada de todo lo pasajero, y unida en el amor Divino. Y en particular te ruego, te dignes hacerme el favor con la gracia que pido, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

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(oración final)

Día 6

Dios y Señor mío, amante de la pureza, queriendo que el verbo eterno tomase forma de carne de una Virgen pura desposada, Señor, te presento, la angélica pureza de tu castísimo siervo San Ramón Nonato. Y por los méritos que retribuye a la virginidad de tan gran Santo, te suplico quieras quitar las manchas de mi alma, para que sea digna de unirse con Jesús, y quede dispuesta para recibir el favor que pido en esta Novena. Amén.

(oración final)

Día 7

Dios y Señor mío, sólo tú sabes aquel ardor soberano, con que siempre te amó, y deseando amar más y más tu gran siervo y amigo San Ramón Nonato, ansioso siempre de que todos los humanos corazones se abracen en divinos amores. Confiado en tu misericordia infinita, te suplico de manera humilde, de aquel corazón del Serafín San Ramón, te dignes de abrazar el mío con llamas de tu amor y me favorezcas con el otorgamiento del favor que te pido, por los merecimientos de la ferviente caridad de este gran Santo, mi abogado. Amén.

(oración final)

Día 8

Dios y Señor mío, con toda la humildad posible en mí, vengo a pedir un favor, valiéndome de los grandes merecimientos que tuvo San Ramón Nonato: por el acto heroico de su profunda humildad, alcanzaba de ti lo que te suplicaba; la misma humildad de tu Santo te ofrezco, para que por ella me hagas de tal manera humilde, que por tu amor deje mi propia estimación. Así mismo te ruego te me concedas, para gloria vuestra y salvación mía, la petición que te pido. Amén.

(oración final)

Día 9

Omnipotente Dios y Señor mío, este es el último día de mi Novena, y si hasta hoy no he sabido disponerme para alcanzar el favor que te he pedido, te suplico me des luz para debidamente disponer mi alma; y para que lo hagas te presento los martirios, trabajos, aflicciones, azotes y demás penas que tuvo el glorioso San Ramón Nonato. Así, por tan grandes méritos que alcanzó por estas penas, concédeme, Señor, un deseo fervoroso de padecer por ti, y un cumplimiento a mi petición que todos estos nueve días he pedido y pido, para honra vuestra y de mi glorioso Santo. Amén.

(oración final)

Oración a San Ramón Nonato

¡Oh Glorioso San Ramón Nonato, a cuyo poder sometió Dios la tierra y los elementos, la salud, la enfermedad, la vida, la muerte, hallando en ti poderosa intercesión, abogado de las doncellas, sucesión de las casadas, defensa de los que se ven calumniados, cosecha de los labradores, puerto de los náufragos, redención de los prisioneros, vista de los ciegos y fin de todos los males; por aquel tu ardiente deseo de recibir el Santísimo Sacramento, que obligó a Jesús a darte de sus benditas manos la sagrada Comunión, te suplico intercedas por mí para que merezca frecuentar este celestial festín, y recibirlo por viático al fin de mi vida, y sobre todo que pueda obtener la gracia especial que te pido y la eterna felicidad de la gloria. Amén.

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